Septiembre 2014: Flora ruderal, arvense y freatofítica de “La Campiñuela”.

La ruta del mes de septiembre ha discurrido por enclaves de la comarca denominada “Vega y Terrazas del Guadalquivir” y ha permitido descubrir un buen número de especies de flora arvense y ruderal de fenología estivo-autumnal refugiadas en las cunetas de la carretera de la Campiñuela Baja, en la “Vereda de la Alcaidía” y en los bordes del canal de riego del Guadalmellato. En varios puntos del recorrido han sido objeto de observación las plantas freatofíticas (como es el caso de los juncos o las zarzas), o sea, indicadoras de un nivel freático o acuífero cercano a la superficie, así como varias especies de helófitos asociados a cunetas húmedas, a charcas y a lagunas artificiales (como la denominada “El Lago Azul”, asociada a la explotación minera). Finalmente, en el último tramo de la ruta, junto al canal, hemos observado una muestra de las especies de árboles, arbustos y lianas típicas del bosque y matorral mediterráneo termófilo. 

Desde el punto de partida en la Barriada de Fátima el primer tramo de la ruta ha discurrido en coincidencia con el sendero PR-A 53, que se inicia cruzando el Arroyo Pedroche. Debido al inicio de las obras de la Vía Ciclista entre Fátima y el Campus de Rabanales en el tramo inicial de la ruta nos encontramos con cunetas desbrozadas donde antes había herbazales de diversos tipos. En las proximidades del Arroyo Pedroche, a la izquierda de la carretera de la Campiñuela nos detuvimos a observar una buena representación de vegetación freatofítica, allí localizada debido a la descarga de agua de un arroyuelo que discurre por la cuneta. En esta zona es posible encontrar una gran variedad de flora higrófila: eneas (Typha domingensis), juncias (Cyperus longus), castañuelas (Bulboschoenus maritimus), juncos churreros (Scirpoides holoschoenus), panizos (Paspalum paspalodes) y gramas (Cynodon dactylon).

Vegetación freatofítica junto al Arroyo Pedroches.

En las cunetas desbrozadas había antes herbazales higronitrófilos de mastranto (Mentha suaveolens), hierba de San Antonio (Epilobium hirsutum). El rodal de alameda de álamos blancos (Populus alba) sí ha sido respetado.

Alameda de álamos blancos (Populus alba) en el talud de la carretera.

Pasado el puente de la autovía, en el mes de agosto había en la cuneta de la margen derecha de la carretera un magnífico ejemplar de rosal silvestre (Rosa canina), cargado de frutos (escaramujos), que ha sido eliminado durante las obras del citado proyecto de vía ciclista. En los taludes de la izquierda han dejado varios ejemplares de una especie de árbol exótico.

Rosal silvestre (Rosa canina) cargado de escaramujos.
Hasta la aparición de las primeras edificaciones de la Campiñuela pudimos comprobar que las cunetas de ambos lados de la carretera ya habían sido desbrozadas y no quedaban restos de vegetación leñosa. Como dato de interés, antes del desbroce en la cuneta izquierda había dos ejemplares de cambronera (Lycium barbarum), una especie arbustiva espinosa muy escasa en el municipio de Córdoba.

Porte de varias cambroneras (Lycium barbarum) en la carretera de la Campiñuela.

Debido a las obras del carril bici durante los desbroces de las cunetas han sido eliminadas. En las cunetas no desbrozadas de la carretera, junto a las edificaciones de la Campiñuela Baja, pudimos observar y comentar un buen número de comunidades vegetales herbáceas nitrófilas, de fenología estivo-autumnal. Se pudo constatar la gran diferencia entre la flora asociada a las cunetas encharcadas y húmedas y las cunetas y bordes de la carretera y de los cultivos de secano. En el caso de las cunetas húmedas a lo largo del recorrido por la Campiñuela pudimos constatar la existencia de rodales dominados por diversas especies higronitrófilas: Xanthium strumarium (“caíllos”), Polygonum persicaria (persicaria), té de huerta (Bidens aurea), Echinochloa colonum, E. crus-galli, Paspalum paspalodes y Cynodon dactylon (grama).

Comunidad de Xanthium strumarium y Polygonum persicaria.

En las zonas más encharcadas aparecen algunos rodales de comunidades helofíticas de aguas muy eutrofizadas, en este caso presididas por las berrazas (Apium nodiflorum).

Comunidad de berrazas (Apium nodiflorum) en una cuneta.

En zonas sin encharcamiento temporal las cunetas y bordes de la carretera las especies dominantes son las verrugueras (Heliotropium europaeum), los bledos (Amaranthus spp., principalmente A. albus y A. viridis), Conyza spp. También son abundantes localmente los abrojos, planta rastrera de flores amarillas y frutos muy pinchudos y ocasionalmente encontramos algunos ejemplares de tornasol (Chrozophora tinctorea).

Comunidad de verrugueras (Heliotropium europaeum) y otras herbáceas ruderales propias de cunetas y barbechos de cultivos de secano.

Ejemplar de tornasol (Chrozophora tinctorea) en un rodal de bledos (Amaranthus albus)

Abrojos en flor (Tribulus terrestris). 

Tras abandonar la zona urbanizada y cruzar las vías del ferrocarril (cuyos taludes están plantados con adelfas, tarajes y pitas, y en los que abundan las chumberas), la ruta prosigue por la vía pecuaria denominada “Vereda de la Alcaidía”. En uno de los tramos aparece bordeada por un denso zarzal de Rubus ulmifolius con juncos churreros (Scirpoides holoschoenus) y vides silvestres (Vitis vinífera subsp. sylvestris).

Zarzal con juncos y parras silvestres.

A ambos lados del camino esta vía pecuaria ha sido restaurada con plantaciones de especies leñosas arbustivas y arbóreas propias del bosque y matorral mediterráneo termófilo, como es el caso de encinas (Quercus ilex subsp. ballota), acebuches (Olea europaea var. sylvestris), lentiscos (Pistacia lentiscus) y algarrobos (Ceratonia siliqua), y algunos pinos piñoneros (Pinus pinea). También nos sorprendió encontrar un ejemplar de pequeño porte de palmito (Chamaerops humilis), la única especie de palmera autóctona del continente europeo, que no aparece de forma natural en los matorrales de esta parte del municipio de Córdoba (sí que podemos observarla en su parte occidental, en contacto con el municipio de Almodóvar).

Matorral noble mediterráneo en la “Vereda de la Alcaidía”.

En un caminito que comunica la “Vereda de la Alcaidía” con la pista de servidumbre del canal del Guadalmellato observamos la presencia conjunta de varias especies de cardos: Carlina racemosa, Carthamus lanatus y Cynara humilis y Scolymus maculatus. Además de estas especies, en el entorno del canal y de las charcas de las antiguas canteras pudimos observar otros cardos, como el cardillo (Scolymus maculatus) y la toba (Onopordum nervosum), entre otros.

Carlina racemosa en flor.
En correspondencia con una serie de canteras y explotaciones mineras de materiales para la fabricación de cemento, en las inmediaciones del canal encontramos varias charcas y lagunas, algunas temporales y otras permanentes. La de mayor entidad es conocida por la población cordobesa como “El Lago Azul”, por sus dimensiones y por su intensa coloración azul turquesa, de gran profundidad y de carácter permanente.

El “Lago Azul” y la vegetación helofítica asociada (eneas fundamentalmente).

En las cercanías de esta gran laguna artificial pudimos comprobar que había una charca completamente seca, con una zona cubierta por una comunidad de castañuelas (Bulboschoenus maritimus) y otra con un espadañar de Typha dominguensis, en las partes donde habitualmente hay más profundidad de agua. En la periferia de esta charca encontramos varios ejemplares de tarajes (Tamarix gallica). A escasa distancia pasamos junto a otra charca, esta de mayores dimensiones, que poco tiempo antes se había secado completamente y que ahora estaba empezando a acumular agua gracias al aporte de un arroyuelo procedente de una surgencia del acuífero de los materiales de la terraza diluvial existente.

Charca seca con comunidad de castañuelas (Bulboschoenus maritimus), eneas (Typha dominguensis) y tarajes (Tamarix gallica). 

El camino de regreso lo hicimos por la pista de servidumbre paralela al canal, atravesando terrenos de dehesas de encinas y acebuches, con lentiscos y majuelos dispersos, estos últimos cargados de frutos. También pasamos junto a un denso zarzal con parras silvestres, junto al camino. Entre los elementos arbóreos notables hay que mencionar la presencia de un almez de grandes dimensiones que fue incluido en el Inventario de Árboles Singulares de la provincia de Córdoba.

En algunos tramos del Canal del Guadalmellato encontramos un denso matorral mediterráneo.

Tras abandonar la pista paralela al canal el tramo final de la ruta discurre de nuevo por un tramo asfaltado de carretera que pasa junto a un encinar adehesado que habitualmente es puesto en cultivo de cereal. El paseo finalizó en el Arroyo Pedroches, concretamente en el Puente Romano sobre el mismo. Desde aquí se regresó al punto de partida en la parada de autobuses de Fátima.

Dehesa de encina (Quercus ilex subsp. ballota) adyacente a la carretera de la Campiñuela.


Fdo.: Rafael Tamajón Gómez, 6 de octubre, en Córdoba.