Juni 2014: Sotos de la Albolafia: paraíso de los freatófitos y los helófitos.

El pasado domingo 15 de junio, las personas que acudieron a la salida botánica pudieron comprobar que el Monumento Natural “Los Sotos de la Albolafia” no sólo hay pájaros. Allí, en un paseo de un par de horas pueden observarse la gran mayoría del casi centenar de especies registradas en la margen derecha del mismo, muchas de ellas freatófitos (plantas cuya presencia indica la existencia de un nivel freático próximo a la superficie del terreno).


En el Molino de la Albolafia, desde el paseo de la Ribera, se pueden contemplar a distancia varias especies de plantas que ya hemos observado en nuestro pasado itinerario por el casco viejo de la ciudad, como es el caso de plantas rupícolas como la manzanilla yesquera (Phagnalon saxatile), la parietaria (Parietaria judaica), el culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris) y alcaparra (Capparis spinosa), ésta última todavía en floración.


En la escalera de acceso a “Los Sotos de la Albolafia” y en el muro situado junto a dicha escalinata se observaron algunas especies ruderales típicas del periodo veraniego, como es el caso de las verrugueras (Heliotropium europaeum), los amarantos (Amaranthus muricatus, A. viridis) y los cenizos (Chenopodium opulifolium, C. album), junto a otras especies como el triguero o mijo silvestre (Piptatherum miliaceum) y la lechuga silvestre (Lactuca virosa).
Antes de bajar al Monumento lateral nos detuvimos a contemplar las especies presentes en un pequeño parterre con césped en la Ribera. Aquí incidimos en la presencia de una nueva especie de hierba introducida en la provincia de Córdoba: Cotula coronopifolia.
Detalle de Cotula coronopifolia, una especie introducida registrada en el césped anterior, procedente de Sudáfrica.

Ridolfia segetum
Nos adentramos en el espacio natural bordeando el paseo junto a la muralla, a la sombra de la alineación de olmos allí presente, compuesta por dos especies. Por un lado el olmo común, autóctono (Ulmus minor) y por otro, el olmo de Siberia, alóctono y de carácter invasor (U. pumila). A la sombra de los olmos destaca la abundancia de dos umbelíferas, una ya seca, el apio caballar (Smyrnium olusatrum) y otra en floración, que también la encontramos salpicando los herbazales de la margen del río: Torilis arvensis.


Vitex agnus-castus
Entre la olmeda y los herbazales encontramos un pie de sauzgatillo de enormes dimensiones, con una espectacular floración (las flores son de color rosa muy pálido). En los alrededores de este ejemplar singular encontramos muchos individuos de pequeño porte (altura inferior a 1,5 m) que están creciendo por dispersión de las semillas.


Mientras nos adentramos en la zona más llana y próxima al río Guadalquivir pudimos observar varias comunidades higronitrófilas típicas de las orillas de los ríos. Es el caso de los herbazales dominados por “caíllos” (Xanthium strumarium) y persicarias (Polygonum persicaria), la más extendida con diferencia, de las comunidades de mastrantos o menta de burro (Mentha suaveolens) y de los céspedes dominados por grama (Cynodon dactylon). Muy llamativo el hecho de encontrarnos grandes extensiones de “caíllos” completamente cubiertos por los tallos amarillentos de una planta parásito muy abundante, la denominada Cuscuta campestris. Quizás el herbazal más interesante, por su escasez e infrecuencia fuera de este lugar, es el dominado por una planta rastrera y estolonífera, de flores amarillas. Se trata de la cincoenrama (Potentilla reptans), que aquí aparece mezclada con la cola de caballo o equiseto (Equisetum ramosissimum), muy abundante en esta parte de Los Sotos de la Albolafia. Por aquí también son frecuentes los rodales de zarzamora (Rubus ulmifolius), con porte muy bajo y rastrero.

Potentilla reptans

Entre las especies de carácter helofítico destaca por su abundancia el carrizo (Phragmites australis), aunque aquí lo encontramos creciendo en grandes rodales pero en terrenos actualmente no encharcados, aunque con nivel freático cercano a la superficie. Algo similar le ocurre a la castañuela (Bulboschoenus maritimus), de la que existen varios rodales en zonas depresionarias, correspondientes con antiguos canales por los que circulaba el agua durante las épocas de mayor caudal. Sin duda nos ha llamado mucho la atención la escasez de una planta típica de praderas-juncales higronitrófilas, nos referimos al junco churrero (Scirpoides holoschoenus) y a otro junco más estilizado, denominado Juncus inflexus.


Persicaria (Polygonum persicaria) y Centaurea diluta

Sparganium erectum
En el borde de la margen derecha, ya en contacto con el río, así como en una isleta compuesta por gravas y cantos rodados, pudimos observar las comunidades típicamente helofíticas, con las raíces y la base sumergidas. Este es el caso de la enea (Typha domingensis) y de otro helófito singular, que estaba en plena floración, la platanaria (Sparganium erectum). En la isleta crecía un pequeño ejemplar de un sauce o mimbrera (Salix purpurea), especie relativamente escasa en comparación con su primo hermano de porte generalmente arbóreo, la mimbrera (Salix fragilis y S. x rubens, que resulta de la hibridación con S. alba; de este último sólo se ha detectado la presencia de un ejemplar).


En cuanto a las especies arbóreas típicas de las riberas del Guadalquivir, en el recorrido observamos numerosos sauces arbustivos de la especie Salix fragilis, procedentes del rebrote de los troncos cortados a matarrasa durante las últimas actuaciones llevadas a cabo en el espacio. En la zona adyacente al Molino de la Albolafia y de las isletas se pueden observar los escasos ejemplares de álamo blanco (Populus alba) existentes. En el resto del territorio los árboles existentes son sauces o mimbreras (Salix fragilis, S. x rubens, S. alba), ya que los fresnos (Fraxinus angustifolia) son de porte más bien arbustivo y escasa altura. Entre las especies exóticas que pueden verse en la margen derecha de Los Sotos de la Albolafia están el ailanto (Ailanthus altissima), el espino de Jerusalén (Parkinsonia aculeata), el plátano de sombra (Platanus hispanica) y dos especies de palmeras (Phoenix canariensis y P. dactylifera), sin contar el olmo de Siberia, que ya ha sido comentado previamente.


Rafael Tamajón Gómez, en Córdoba, 27 de junio de 2014