Tras el rastro de las libélulas: las exuvias


Las libélulas y caballitos del diablo constituyen un interesante grupo zoológico de seres invertebrados llamados odonatos. Tras las cópulas las hembras ponen sus huevos, que depositan en el agua directamente o sobre la vegetación sumergida. Cuando estos eclosionan, el individuo resultante es una larva cuya primera fase de vida es acuática. Las larvas, después de sucesivas mudas corporales que le permiten crecer, salen del agua y realizan la metamorfosis. En esta última etapa de su desarrollo, la larva se desprende de su cutícula o cubierta exterior (exoesqueleto), dando paso al ejemplar adulto y volador que todos conocemos, dejando tras de sí el rastro de su presencia y desarrollo en ese lugar. Este rastro de “piel” se conoce como exuvia.




Desentrañar la riqueza odonatológica de un lugar determinado, y no siendo profano en la materia, es relativamente sencillo. Acercarse al lugar en el momento oportuno, observar los individuos que vuelan y determinar qué especies son, es una primera aproximación. No obstante, sólo con la observación directa es probable que no se detectemos todas las especies que están presentes, ya sea por el carácter esquivo de determinadas especies o por qué el momento del día en el que muestreamos no es el idóneo. La búsqueda y recolección de las exuvias, y su posterior identificación, resulta imprescindible y es una excelente manera de completar el trabajo junto a la observación directa de adultos. De este modo se pone de relieve más fielmente la riqueza de odonatos presente en un enclave determinado. La mayoría de las especies ibéricas pueden identificarse por su exuvia, siendo la recolección de estas pieles larvales una alternativa menos invasiva que la recolección de adultos por ejemplo.



La exuvia no sólo indica la presencia de la especie en el lugar, si no que ésta se reproduce y completa su desarrollo, cerrando el ciclo biológico y poniendo de manifiesto la idoneidad del hábitat para la reproducción. El estudio de las exuvias permite abordar aspectos de gran relevancia sobre la biología de estas especies y que ahondan en el conocimiento de las mismas. Aspectos clave de su ciclo biológico, fenología, sexratio, rango de distribución, preferencias de hábitat, estimas y tendencias poblacionales, relaciones interespecíficas, etc., se pueden abordar mediante con la recolección de exuvias.




El muestreo y recolecta de exuvias es una experiencia muy gratificante y no resulta difícil, si bien primero debemos diferenciarlas de las exuvias de otras especies invertebradas. Sabido esto, un ojo entrenado y unas nociones básicas acerca de la época óptima en que las larvas salen del agua, cuáles son los diferentes sustratos que utilizan para la emerger y donde debemos buscarlas, es suficiente para salir a su encuentro. Las larvas de libélulas emergen del agua dejando sus exuvias ya entrada la primavera y durante el verano. El sustrato utilizado para emerger, y donde las buscaremos, es variable. Depende de la especie y de la disponibilidad de sitios que ofrece el hábitat. 

Las exuvias las encontraremos cerca del agua y, por lo general, en los tramos de río de aguas lentas y remansos. Las buscaremos en troncos, piedras, entre la vegetación herbácea de las orillas, en los taludes, en estructuras de origen antrópico como puentes y muros, etc. En definitiva, en aquellas estructuras que le dan soporte y les confiere cierta protección para que la emergencia resulte satisfactoria. 

 

 

 

Las exuvias son un material delicado y frágil, por lo que es fácil que se rompan al cogerlas si no se tiene cuidado. Es importante que la exuvia recogida esté entera para facilitar la labor de determinación de la especie a la que pertenece. Una vez recogidas, su conservación es fácil, ya que al tratarse de una piel quitinosa, solo hace falta secarlas. Para guardarlas es recomendable llevar botes o tubos para muestras, donde se meterán con papel suave para inmovilizarlas. Por ultimo y no menos importante, se debe anotar toda la información posible para su correcto datado (fecha, lugar, coordenadas, etc.).



Referencias para identificar:
  1. Consea García (1985) Claves para la identificación de la fauna española. nº 14 Larvas de odonatos. Cátedra de Entomología.
  2. Página web Guillaume Doucet
  3. Página web Christophe Brochard





(Matías de las Heras)
Fotografía 3: Fran de Erit Vázquez Toro