Mayo 2014: Flora urbana en el casco histórico de Córdoba

Con la realización de este itinerario botánico se ha querido destacar la gran diversidad de la flora urbana del casco histórico de la ciudad de Córdoba, y contemplar la belleza y colorido de las numerosas especies ornamentales que durante el mes de mayo adornan sus balcones, patios y jardines. Además nos ha permitido introducirnos en el mundo de los empedrados tradicionales a base de cantos rodados, hábitat urbano que nos ha deparado sorpresas botánicas muy interesantes. Este es el caso del empedrado del Patio de Los Naranjos de la Mezquita-Catedral, enclave donde puede contemplarse la única población conocida hasta el momento de una minúscula planta de la familia de las compuestas, Cotula australis, originaria de Australia, hallada casualmente pocos días antes de diseñar la ruta.

El recorrido se inició en los jardines adyacentes a la Puerta de Almodóvar, donde nos detuvimos a observar varios individuos de porte destacado de varias especies arbóreas, tanto autóctonas, como es el caso de un olmo común (Ulmus minor), especie de la que quedan pocos ejemplares en pie en la ciudad, como alóctonas, caso de un ailanto (Ailanthus altissima), procedente de China, o de un paraíso, cinamomo, acederaque (Melia azederach), del suroeste asiático. Estas dos últimas especies, en plena floración, se sitúan en extremos opuestos en cuanto a la fragancia de sus flores. El penetrante y agradable aroma de este último producido por la abundantísima floración de un ejemplar situado junto al edificio de la Cruz Roja contrastaba con el desagradable olor de un individuo masculino del primero.
Ejemplar de paraíso (Melia azederach) incluido en el Inventario de Árboles Singulares de la Provincia de Córdoba en plena floración.
A continuación bajamos por los escalones que nos conducen a la Calle Cairuan, que bordea la muralla y la canalización de un arroyo. Destaca la existencia de un seto de adelfa (Nerium oleander) en los estanques existentes, un seto en espaldera de naranjo amargo (Citrus aurantium) así como la presencia de varias especies de plantas rupícolas que crecen espontáneamente en los muros de la citada canalización, dos de ellas autóctonas, la parietaria (Parietaria judaica) y el helecho denominado culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris), y una alóctona, procedente de Europa oriental, la hierba del campanario (Cymbalaria muralis). Las tres especies encuentran aquí un hábitat ideal y de hecho en el caso del culantrillo y de la cimbalaria encontramos aquí la mayor población existente en la ciudad.
Vista general de las paredes de la canalización en la Calle Cairuan donde encontramos varias especies rupícolas: parietaria (Parietaria judaica), hierba del campanario (Cymbalaria muralis) y culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris).
Entre las especies ornamentales que adornan los parterres de los muros de la canalización encontramos plantas con flores de diversos colores: rosas, de las lantanas (Lantana cámara) y de los conejitos (Antirrhinum sp.); blancas, de Lobularia maritima: amarillas, de Gazania splendens y de los pensamientos (Viola x vittrocriana); moradas, del changay (Ageratum houstonianum); azules, de la lobelia (Lobelia erinus). Tras llegar a la muralla a la altura de la Puerta de La Luna, en la confluencia de Cairuan con la calle Doctor Fleming encontramos en las aceras una alineación de braquiquitos u árboles botella (Brachychiton populneus), con numerosas flores en forma de campana, con los pétalos soldados. 
Flores de braquiquito (Brachychiton populneus), especie introducida originaria de Australia y que ocasionalmente crece subespontánea en setos de algunos barrios de la ciudad.
A continuación nos dirigimos hacia el tramo de muralla paralelo a la calle Hasday Ibn Shaprut, en cuyos restos podemos encontrar abundantes ejemplares de una mata rupícola típica de taludes y roquedos, la manzanilla yesquera (Phagnalon saxatile). Tras bajar por la rampa y ver algunas plantas leñosas ornamentales, como el jazmín azul (Plumbago auriculata) y la buganvilla (Bouganvillea spectabilis) la ruta pasa junto a varios patios típicos del Alcázar Viejo, abarrotados de gente para entrar a visitarlos y con fachadas embellecidas por geranios y gitanillas (Pelargonium spp.), y se dirige hacia la calle de las Caballerizas Reales. A la izquierda del Alcázar de los Reyes Cristianos, justo al final de la citada calle nos detenemos a observar una planta arbustiva que crece en el muro de una antigua casa con una fachada bellamente decorada con una variada flora ornamental. Se trata de un ejemplar de alcaparra (Capparis spinosa), que está empezando a florecer. Es la especie cuyos brotes florales y frutos incipientes consumimos encurtidos en vinagre (los denominados alcaparrones). Tanto aquí como en el edificio adyacente del Alcázar de los Reyes Cristianos esta especie se comporta claramente como rupícola, creciendo en los antiguos muros.
Detalle de las hojas de un ejemplar de alcaparra (Capparis spinosa) creciendo en la fachada de una casa antigua en la Calle de las Caballerizas Reales.
En los muros de la cara norte del Alcázar de los Reyes Cristianos nos detuvimos un rato a contemplar la vegetación rupícola allí presente, asociada a las zonas donde rezuma algo de agua y hay por tanto mayor humedad. En una de estas zonas descubrimos la presencia de un minúsculo helecho denominado Anogramma leptophylla, que se caracteriza por poseer frondes de dos tipos, en función de que sean fértiles (con esporangios) o estériles (sin ellos). También pudimos observar otra curiosa pequeña planta rupícola de hojas crasas, la denominada Sedum mucizonia, en este caso con las flores ya pasadas. 
Aspecto de los frondes fértiles del helecho Anogramma leptophylla localizado en las partes más húmedas de los muros del Alcázar de los Reyes Cristianos.
Continuando por la calle Amador de los Ríos nos dirigimos a la calle Torrijos, y entramos al Patio de los Naranjos por la puerta de acceso en dicha calle. Como objetivo de esta visita nos propusimos rebuscar en el amplio empedrado de cantos rodados de este emblemático lugar de la ciudad para localizar una planta de pequeño porte localizada varios días antes durante el diseño de la ruta. Se trata de la compuesta Cotula australis, que tiene aquí la única población conocida hasta el momento en la provincia de Córdoba. Además estuvimos viendo otra especie de planta introducida procedente del continente americano, cuyas hojas son muy parecidas a las de la especie anterior y que también crecen en los empedrados: Soliva stolonifera. Esta especie, también de la familia Asteráceas, además de en el Patio de los Naranjos la podemos observar en varios enclaves del casco viejo de Córdoba, sobre todo en la parte medieval que se desarrolló tras la reconquista, la zona conocida como Axerquía. En el empedrado destacaba también la presencia y abundancia relativa de una especie de trébol muy adaptada al pisoteo, Trifolium suffocatum.
Vista general de un individuo de Cotula australis localizado en el empedrado del Patio de los Naranjos de la Mezquita-Catedral, donde también encontramos ejemplares de Soliva stolonifera y Trifolium suffocatum, entre otras especies propias de sitios sometidos a intenso pisoteo.
A continuación nos dirigimos hacia la Plaza de Gerónimo Páez, presidida por varias casuarinas (Casuarina equisetifolia) de imponente porte, especie arbórea procedente de Australia. Junto a esta plaza encontramos un pequeño rincón llamado “Plaza de los Paraísos” adyacente a la conocida popularmente como “Casa del Judío”, en cuyo patio crecía un mirto (Myrtus communis) de dimensiones excepcionales, que fue escayolado y transportado hasta un vivero de la Junta de Andalucía. En el empedrado de esta pequeña placita observamos dos plantas ruderales dominantes, ambas especies introducidas, con fenología típica estivo-autumnal: la verdolaga (Portulaca oleracea) y una lechetrezna rastrera (Chamaesyce canescens).
Verdolagas (Portulaca oleracea) creciendo en el empedrado junto a la Plaza de Gerónimo Paéz.
La ruta continúa descendiendo por la serpenteante calle Julio Romero, en cuyas ventanas y balcones, además de geranios podemos observar petunias (Petunia x hybrida), y después de atravesar el Arco del Portillo abandonamos la antigua Medina o Villa y nos adentramos en la zona de origen medieval conocida como Axerquía, pasando junto al Compás de San Francisco. En unas callejuelas próximas a la Calle Huerto del Real nos detuvimos a observar en el tejado una importante población de la crasulácea rupícola Sedum mucizonia, que ya observamos en los muros del Alcázar de los Reyes Cristianos. Desde aquí, y pasando por la Plaza de las Cañas, donde destaca la singular presencia de varios pies de liquidámbar (Liquidambar styraciflua) y ginkgos (Ginkgo biloba), y posteriormente por la Plaza de la Corredera, nos dirigimos hasta la última parada del día: el Huerto y Jardín de Orive. En este enclave ajardinado existe una gran variedad de árboles y arbustos frutales y ornamentales, y también algunos de ellos autóctonos y propios del matorral mediterráneo, como es el caso del romero (Rosmarinus officinalis), de la olivilla (Teucrium fruticans) y del madroño (Arbutus unedo). Como elementos ornamentales singulares destaca la presencia de un pequeño ejemplar de ceibo (Erythrina crista-galli) y una monumental jacarandá (Jacaranda mimosaefolia), la más grande de la provincia de Córdoba. En ambos casos se trata de árboles procedentes de América del Sur.
Detalle de las hojas y flores de un granado (Punica granatum) en el Huerto y Jardín de Orive.
 
Rafael Tamajón Gómez, 13 de mayo de 2014.