Censos del dormidero de estorninos, 23 de octubre y 12 de noviembre 2008


Por segundo año consecutivo, organizamos un censo del dormidero de los estorninos en los Sotos de la Albolafia (1).

¿Como se recuenta un bando tan enorme de animales que se mueven todos a la vez? Pues primero siendo muy prudentes. Al inicio de la noche, los estorninos no se dirigen directamente hacía el dormidero, pero se agrupan en un punto de reunión.
En nuestro caso, observamos que se decantan por el eucalipto grande del Alcazar y por los techos del Palacio episcopal. Suelen ser grupos medianos de pocos centenares de animales.

Es el momento propicio para que el observador se acostumbre a estimar los tamaños de grupos y llevar un primer conteo. Luego salen en bandos grandísimos de hasta varios miles de individuos hacia el dormidero propiamente dicho, que son los alamos cerca de los "molinos árabes" en los Sotos. Esto sucede muy rápidamente y suele ser imposible contabilizar estorninos; a lo sumo una estima grosera que se contrasta con el primer conteo.

Este otoño 2008 fue un poco decepcionante en comparación con el año pasado cuando se contaron más de 23.000 estorninos. Este año, llegamos a una cifra de unos 10.000 animales (el 23 de octubre) y 14.000 (el 12 de noviembre). Quizás la explicación sea la siguiente: un amigo nos comentó que este año, el campus de Rabanales tenía un dormidero excepcionalmente grande de estorninos; es posible que parte del bando del año pasado se haya dividido ... pero es imposible saberlo.
Otra cosa interesante: mientras los estorninos llegan a su pre-dormidero y finalmente al dormidero, otras especies también llegan para dormir en los sotos: Lavanderas blancas en pequeños bandos que no parecen quedarse en el río; algunos individuos de Garzas y Garcetas; un centenar de cormoranes que encuentra refugio en los eucaliptos; más de 800 Garcillas y más de 350 Grajillas. Estas dos últimas especies comparten los mismos árboles, un grupo muy concreto de alamos que soportan cada noche más de 10.000 animales en sus ramas! El cielo se llena de aves en muchos bandos que llegan desde muchos puntos de la ciudad: aguas arriba, aguas abajo, desde el vertedero de la campiña o los embalses de la Sierra. Se cruzan, se mueven, eligen un sitio, buscan otro, pasan tiempo en la orilla del Guadalquivir para limpiarse con el agua. Un gran teatro que no se perdien los turistas y los cordobeses que pasean por el Puente Romano al atardecer.

(1) Los observadores eran Vico González, Pablo Hermoso, Irene de Gabriel, Silvia Saldaña y Florent Prunier

(Florent Prunier y Silvia Saldaña)